Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso del Pan de vida. Comienza el pasaje con el ofrecimiento e invitación a acudir al Señor, se ofrece a saciar todos los deseos y aspiraciones del corazón del hombre. “El que viene a mi…”, -nos dice el Señor- el que se deja colmar por Él es el primer beneficiado. “Jesús sigue predicando a la gente que ha visto el prodigio de la multiplicación de los panes… Dice claramente: «Yo soy el pan de la vida». ¿Qué significa pan de la vida? Para vivir se necesita el pan… Jesús se revela como el pan, es decir lo esencial, lo necesario para la vida de cada día, sin Él no funciona… En otras palabras, nosotros, sin Él, más que vivir, sobrevivimos: porque solo Él nos nutre el alma, solo Él nos perdona de ese mal que solos no conseguimos superar, solo Él nos hace sentir amados aunque todos nos decepcionen, solo Él nos da la fuerza de amar, solo Él nos da la fuerza de perdonar en las dificultades, solo Él da al corazón esa paz que busca, solo Él da la vida para siempre cuando la vida aquí en la tierra se acaba. Es el pan esencial de la vida… “Yo soy el pan de la vida”, resume verdaderamente todo su ser y toda su misión… Jesús sabe que el Padre le pide no solo dar de comer a la gente, sino darse a sí mismo, partirse a sí mismo, la propia vida, la propia carne, el propio corazón para que nosotros podamos tener la vida.” (P. Francisco, ángelus 8/08/2021)