Mc 6, 7-13: Llamó a los Doce y los fue enviando

Llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y decía: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos presenta la llamada de los Doce y el envío a la misión. Fueron llamados y enviados por Ntro. Señor: “Ellos salieron a predicar la conversión”. Son enviados por el Señor para ir a todos y les da unas claves de cómo realizar la misión: deben ir ligeros de equipaje, sin apegos materiales que les impidan la agilidad requerida para el camino, confiados plenamente en el poder de Dios que les da la energía espiritual necesaria. Que su única riqueza, fuerza y apoyo sea el Señor.- “y nada más”-.

El Señor no cesa de seguir llamando, no deja de invitarnos a su seguimiento, pidamos a Él que nos ayude, para que no seamos sordos a su llamada.

También hoy celebramos la memoria de San Pablo Miki y compañeros, se les conoce como los “26 mártires de Japón”, grupo integrado por tres jesuitas -el Padre Miki entre ellos- y 23 franciscanos -seis de ellos religiosos y el resto laicos-, tenemos el testimonio del martirio dado por un contemporáneo comunicando la evidencia de la fuerza del perdón:
“Clavados en la cruz, era admirable ver la constancia de todos, a la que les exhortaban el padre Pasio y el padre Rodríguez.
El Padre Comisario estaba casi rígido, los ojos fijos en el cielo. El hermano Martín daba gracias a la bondad divina entonando algunos salmos y añadiendo el verso: ‘A tus manos, Señor’.
También el hermano Francisco Blanco daba gracias a Dios con voz clara. El hermano Gonzalo recitaba en alta voz la oración dominical y la salutación angélica.
Pablo Miki, nuestro hermano, al verse en el púlpito más honorable de los que hasta entonces había ocupado, declaró en primer lugar a los circunstantes que era japonés y jesuita, y que moría por anunciar el Evangelio, dando gracias a Dios por haberle hecho beneficio tan inestimable. Después añadió estas palabras:
Al llegar este momento, no creerá ninguno de vosotros que me voy a apartar de la verdad. Pues bien, os aseguro que no hay más camino de salvación que el de los cristianos.
Y como quiera que el cristianismo me enseña a perdonar a mis enemigos y a cuantos me han ofendido, perdono sinceramente al rey y a los causantes de mi muerte, y les pido que reciban el bautismo”. (https://es.aleteia.org/2022/02/06/san-pablo-miki-y-sus-companeros-martires-en-japon/Dolors Massot )

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Jesús Aguilar Mondéjar

Consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Cartagena.

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