Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
En el Evangelio de hoy el Señor se nos presenta en el templo, durante una gran fiesta para los judios, y seguimos con el Evangelio del “Buen Pastor”, hoy el acento lo pone en las ovejas. Las ovejas conocen perfectamente cuál es la voz del pastor. El auténtico cristiano es el que “escucha la voz del Pastor”, es decir del Señor, y oyendo esta voz desea hacerla vida.
Concluye el pasaje evangélico con que la relación con el Padre es grande: “yo y el Padre somos uno”. El Señor va manifestando progresivamente el misterio de su divinidad, el “yo soy”. Una realidad que supera nuestra razón, el Señor nos va revelando el misterio de Dios: él, el Hijo, nos ha dado a conocer al Padre, y nos ha donado el Espíritu Santo, el Amor del Padre y del Hijo. Dios no es soledad, sino comunión perfecta. En palabras del Papa Benedicto XVI en el ángelus del 11 de junio de 2006: “Quien se encuentra con Cristo y entra en una relación de amistad con él, acoge en su alma la misma comunión trinitaria, según la promesa de Jesús a los discípulos: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él””.
Celebramos la memoria de la Bienaventurada Virgen María de Fátima, ya que tal día como hoy, un 13 de mayo de 1917, se realizó la aparición de la Virgen María en un pequeño pueblo de Fátima llamado Cova de Iría, tres niños vieron una aparición de la Virgen María donde invitaba al arrepentimiento y a la conversión. Que la Santísima Virgen nos ayude en el conocimiento interno de Ntro. Señor y nuestra relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Que la Santísima Virgen nos sostenga siempre en nuestro camino de seguimiento de Jesucristo, con su ayuda haga posible que venzamos al mal, amando y perdonando.