Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
En el Evangelio de hoy nos presenta a los apóstoles después de su experiencia de evangelización que vuelven contentos, llenos de alegría pero también agotados; Jesús, atento a sus necesidades, observa que necesitan reponer fuerzas y los lleva a un lugar desierto, a un sitio apartado para que descansaran un poco. Jesús esta atento hasta en los pequeños detalles. De esta forma nos enseña a conjugar el tiempo, hay tiempo para todo, para desgastarse por el reino, y también para el descanso. El cristiano sabe tomar el descanso como una oportunidad de renovación interior. Nadie mejor que el Señor conoce y comprende nuestros cansancios y desalientos. Hemos de aprender a fortalecernos junto a Él. Escuchemos su voz que nos dice: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”.
Otro punto para llevar a la oración es contemplar al Señor como se compadece de aquella gente “andaban como ovejas que no tienen pastor”, se estremece ante los sufrimientos y necesidades humanas, se preocupa para que tengan vida, se conmueve, no es solamente un sentimiento humano, sino que nos revela el corazón de Dios que es ternura, bondad y misericordia.
Hoy sábado, día especial para acudir a la escuela de María, Ella nos puede ayudar a estar atentos a las necesidades de los que nos rodean, que María Santísima nos ayuda a tener un corazón compasivo y colmado de la ternura de Dios.